Una cita de François Marie Arouet, más conocido como Voltaire
La primera cafetería de París, Café Procope, fue abierta en 1689 cerca del Theatre Français, con lo que sus clientes habituales era actores y actrices. El dueño de la cafetería, el señor Francesco Procopio Dei Coltelli (que luego afrancesó como François Procope), era un siciliano que se dedicaba a vender limonada, quiso dar un giro a sus negocios e instauró la cafetería. El Sr. Procope aprendió el oficio de un armenio quien trajo la cultura del mundo árabe al mundo europeo.
Por sus salones pasaron los grandes creadores del seiscientos como La Fontaine, luego los enciclopedistas como Voltaire, Montesquieu, Cordocet, Rousseau, Diderot, D’Alembert. Benjamín Franklin discutió su proyecto de Constitución para los Estados Unidos en algún recodo del lugar. Los revolucionarios se dieron cita a través del Marques de Mirabeau, de los Cordeliers y de los Jacobins de Robespierre, Saint- Just, Hebert, entre otros, quienes provocaron a un pueblo a través de la utilización de la palabra y de la utilización del gorro rojo que se extendió por parte de los sans-coulottes. De allí salió la turba el 10 de agosto de 1792 al Château de Tuileries para castigar para siempre la sangre real.
Pues eso es lo que ocurre en la Cafetería Ogori en Kashiwa, Japón. Ubicada dentro del Urban Design Center Kashiwa-no-ha, cada nuevo cliente que llega no se toma lo que quiere, sino lo que el que le precedía pidió. Si tienes un buen día y te sientes benefactor puedes alegrarle el día a alguien, pero como te hayas levantado con el pie izquierdo… XD
El tueste del café es la fase más importante en la producción del mismo pues es donde se determina el gusto, el aroma y el color.
Al proceso de tostar el café, se le denomina torrefacción. Cuando se tuesta, el grano de café verde aumenta su tamaño hasta casi el doble, cambiando en color y densidad. Dado que el grano absorbe calor, el color cambia a amarillo, después a un ligero color marrón, y finalmente a un color oscuro y aceitoso. Durante el tueste aparecen aceites en la superficie del grano. El tueste continuará oscureciendo el café hasta que se elimine de la fuente de calor.
En España hay un café que se denomina comúnmente torrefacto (en los paquetes que tenéis en casa lo podeis ver) que se consigue añadiéndole hasta un 15 % de azúcares en el momento del tostado, dando como resultado un grano de color oscuro y brillante debido a que el azúcar se ha transformado en caramelo (no son almendras garrapiñadas)
Para éste proceso se utilizan cafés de baja calidad, poco maduros, muy maduros, deteriorados etc., ya que como van enmascarados con el caramelizado no se nota. Este café torrado produce una crema muy consistente y un sabor muy amargo, distorsionando el sabor real del café.
Dicen que el añadir azúcar durante este proceso se remonta a tiempos de la guerra civil Española. Al parecer debido a la escasez que había de café se ingeniaron añadir 200 g. de azúcar a 800g de café y así se conseguía un kilo de café. También se creía que ésta técnica permitiría mantener durante más tiempo los aromas y sabores naturales del café, aunque luego se demostró que es erróneo.
Cuando vamos al médico de cabecera al primer descuido que tengamos nos quitan el café de nuestra dieta, pero realmente no hay ningún estudio científico que demuestre feacientemente que sea malo. Recientes estudios demuestran, aunque con contradiciones, que podría ser beneficioso para algunas dolencias: reduce la diabetes mellitus tipo 2, descenso en el riesgo de sufrir infarto fatal, y algunos tipos de cáncer.
También es verdad que tanto los riesgos, como los beneficios que aporta, no saben asignárselos a la cafeína o a otras sustancias químicas que contiene el café.
¿Sabéis lo que es un barista?
Se podría definir, como el camarero profesional, especializado en la preparación del café, que crea diferentes bebidas sobre la base del café, que diferencia distintos los diferentes tipos y que se preocupa por la calidad del agua, de la leche, de poner a punto la cafetera y el molino y en general por sacar la máxima calidad en cada taza.
Aquí tenemos un vídeo en el que un barista de Venice, California, explicando su método de preparación de un espresso con verdadera pasión y cómo cualquier fallo del barista se va a hacer patente en el café que esté preparando. En general se aproxima bastante a nuestro método salvo porque echa una cantidad de cafe escesiva por una taza (por eso le sale esa crema tan gruesa).
Pues aunque parece mentira es cierto. Y no lo decimos en Oxford. Según un estudio de la Universidad de Barcelona realizado sobre 668 voluntarios, los efectos de la cafeína son más patentes en los hombres que en las mujeres.
Se suministró un café con 100 miligramos de cafeína por taza y un descafeinado, con 5 mg por taza. De aquí dedujeron que, tanto en hombres como en mujeres, sus niveles de actividad mejoraban con el consumo de cafeína en tan sólo 10 minutos. Se observó una disminución aparente de la sensación de fatiga y somnolencia, un aumento de la capacidad de procesamiento mental, un aumento en el riego coronario y fuerte acción vasodilatadora además de los ya conocidos efectos diuréticos que este provoca.
La cafeína logra su máxima concentración en la sangre después de 45 minutos, pero al menos la mitad de esa concentración ocurre en los primeros minutos. Y según los datos del estudio, ese efecto parece manifestarse con más fuerza en los hombres.
Nada menos que 3.604 cafés! Ese es el número de vasos desechables que usaron para reproducir el famoso cuadro de Leonardo da Vinci en el Festival del Aroma de Sydney.
Para obtener los diferentes matices de color se usaron proporciones variables de leche y así conseguir el efecto deseado. Seguro que al final algún café se lo tomaron frío.
Vía: Mundo Gourmet
Siguiendo con el anterior artículo…
¿Cuantas veces está un camarero sirviéndonos mientras está hablando con otra persona? ¿tanto le cuesta dedicarnos 2 minutos, o acaso no le pagamos por esa dedicación? Creo que nuestro trabajo es estar pendiente del cliente, atenderle por si desea alguna otra cosa o quiere pagar, etc, y sin embargo, si el camarero esta hablando o despistado, probablemente no preste atención a su cometido.
En esa línea me comentaba un cliente, que en el restaurante donde había comido hoy, la camarera le había espetado -éste es el vino que quieres- a lo que le reprochó que tenía la suficiente confianza como para tutearle. Probablemente ella no se dio por aludida. A la hora de abrir la botella de vino fue el cliente quien tuvo que ayudar a la misma camarera procediendo él con el sacacorchos. Por esa botella de vino el cliente a pagado 36€ y por la comida para 5 personas mas de doscientos.
Me parece que el servicio, tiene que ir acorde con el precio, de lo contrario el cliente se pensará dos veces volver a ese restaurante.
Yo no quiero ofrecer al cliente, algo que a mi no me gustaría en su lugar.
Los que nos dedicamos a esta profesión debemos cuidar mucho nuestra imagen y nuestro comportamiento en el local. Es habitual ver a un camarero,sin afeitarse, desaliñado, hablando con un cliente o con un compañero y sin cuidado de no molestar a los del otro lado de la barra.
Tenemos que recibir al cliente con una sonrisa, educación y mucho respeto y debemos de despedirle con un agradecimiento, puesto que es él, EL CLIENTE, quien hace que el negocio funcione.
Una vez en un bar, el camarero se dirigió a mi con un -¿TU QUÉ?- en una actitud más que chulesca, por supuesto no he vuelto.






