Esta mañana la viñeta que diariamente publica Forges en El País da de lleno en uno de los problemas más comunes que se nos presentan en nuestros estableciemientos: el exceso de ruido. Tenemos que ser conscientes que el molino, la cafetera, la lechera, la vajilla y el resto de elementos de nuestra actividad diaria, si no ponemos el suficiente cuidado, suben los decibelios por encima de los soportable por el cliente. Así que desde aquí damos las gracias al bueno de Forges que, desde el humor, nos da un toque de atención y nos hace intentar mejorar. Salvo que queramos desperatar a nuestros clientes con decibelios en lugar de con café.

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